BASÍLICA


La causa de su creación fue que la Comunidad Cristiana necesitaba un lugar para la celebración de la liturgia de la palabra y la celebración de la eucaristía.


Era un edificio religioso con una tipología uniforme y religiosa. Se trata de un edificio alargado, separado por columnas en tres o cinco naves, la central más ancha y elevada que las laterales, esto permite construir debajo de la techumbre hileras de ventanas por donde penetra la luz en el recinto, al final de la nave principal se abre un arco de triunfo, que comunica con un brazo transversal formando una planta de cruz latina, aunque esto no es dado en todos los casos.


El diseño cruciforme y la iluminación responden a un planteamiento paleocristiano muy práctico. En medio del transepto simbolizando la cabeza de un cristo se dispone un ábside semicircular, el presbiterio está presidido por la mesa del altar. En sus proximidades existen dos dependencias: la sacristía y la prótesis.
Procediendo al espacio sacro se habilita un atrio porticado con una fuente.


Las basílicas más importantes fueron San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo.


Hoy en día podemos destacar, por ejemplo, Santa Sabina caracterizada por sus proporciones, sobriedad de sus mármoles y los ventanales en los ábsides.