LA PINTURA RENACENTISTA
 
LA TRINIDAD. MASACCIO. QUATTROCENTO
 

 

• La conquista de la realidad como objetivo prioritario
• Tránsito de los murales al fresco del s.XV al lienzo sobre tabla predominante en el s. XVI
• Concepción unitaria de la obra de arte: armonía y equilibrio entre las partes
• Representación del espacio:
- Se desarrolla la teoría geométrica sobre la perspectiva lineal: el espacio pictórico consigue el efecto de tridimensionalidad reduciendo la mirada a un solo punto de vista
- perspectiva del color: el difuminado o sfumato
- perspectiva menguante: perdida de nitidez con la profundidad
- Uso del escorzo
• Importancia de los estudios compositivos: composiciones geométricas
• Evolución en la expresividad: desde la serenidad clásica y los movimientos pausados del Quattrocento y Cinquecento se llega al dramatismo y al dinamismo manieristas.
Iconografía
- Los temas profanos adquieren la misma importancia que los religiosos a través de la recuperación de la mitología grecolatina y sobre todo con el retrato, posiblemente la representación más importante desde el punto de vista numérico.
- Los temas religiosos seguirán teniendo gran importancia con algunas variaciones. El nuevo testamente y la vida de la virgen estarán ahora en el centro de interés desplazando al Apocalipsis y en menor medida a las escenas del viejo testamento.
- La temática fantástico iniciado por El Bosco será continuada por autores como Breughel o Patinar en la escuela flamenca y Arcimboldo en la Italiana.
• Maestros:
Quattrocento
* Primera generación: Masaccio y Fra Angelico
* Segunda generación: Piero della Francesca, Antonello de Messina y Mantegna
* Tercera generación: Boticelli, el Perugino, Ghirlandaio.
Cinquecento
* ITALIA: Leonardo da Vinci, Rafael, Miguel Ángel, Giorgione y Tiziano.
* ALEMANIA: Durero
* ESPAÑA: Pedro Berruguete, Fernando Yañez, Pedro Machuca.

Manierismo

• Ruptura de la verosimilitud en color y formas
• Destrucción del espacio unitario: deformaciones en la perspectiva lineal
• Composiciones desequilibradas
• Alargamiento del canon: serpentinata
• Polémica entre la primacía del dibujo (Florencia) o del color (Venecia)
• Espiritualización e intelectualización: Tensión interna de las obras como reflejo de la realidad histórica
• Autores
* ITALIA: Parmigianino, Correggio, Veronés
* ESPAÑA: El Greco, Luís de Morales (el divino)


Características. Temática. Fuentes de inspiración, materiales y técnicas


La concepción del arte en el Renacimiento hace descansar cualquier manifestación artística en la ciencia. De esta manera, la geometría y las matemáticas irán por delante en la misma concepción de la pintura. La perspectiva y la ciencia de los números constituirán una obsesión de los pintores.
Desde el punto de vista formal, se abandona el arte esencialmente lineal, exaltado por el románico y el gótico, donde el color es generalmente un elemento ornamental, igual que la línea. Resurge, en cambio, la tradición clásica del bulto pleno, que procura obtener formas fuertemente tridimensionales y, al propio tiempo, situarlas en un espacio posible: La relación de tamaño entre figura y ambiente tiende a situarse en los justos términos de la naturaleza.
Al propio tiempo, la obra de arte cobra un valor esencial en sí misma, ya que se dirige a los ojos del espectador, despertando su placer estético. Comienza ese proceso de separación entre el arte y el tema.
La tradición italiana gótica de la gran pintura mural al fresco se continúa y todos los grandes maestros del s. XV la cultivan con gran maestría, logrando efectos de extraordinaria monumentalidad y de adecuación perfecta de la pintura al marco espacial. El amplio tratamiento del escenario arquitectónico pintado y del paisaje, simplificado generalmente en sus líneas y masas fundamentales, crea un ámbito de armonía para el desarrollo de la figura humana.
En la pintura de "caballete " se sigue utilizando especialmente la tabla como soporte, y la técnica del temple con los colores disueltos en agua con huevo o cola. Sólo en la segunda mitad del siglo, y por influencia flamenca, se introduce el uso del óleo.
La temática es predominantemente religiosa en los frescos que decoran las iglesias y en las tablas de altares y oratorios. Se cultivan también ciertos temas mitológicos o profanos del mundo humanista en frescos de palacios y en ciertas ocasiones, se pintan grandes composiciones mitológicas para algunos mecenas.


LA PINTURA DEL RENACIMIENTO


En las ciudades italianas, Venecia, Florencia, Roma. Padua, Ferrara, el arte pictórico experimenta un extraordinario impulso y una mutación constante. El número de artistas de primer orden es tal que nos parece aconsejable dedicar cierto espacio al sentido general de esta evolución y reducirnos después a poco más que una enumeración de las figuras principales.


Evolución del arte pictórico en el siglo XV.


Las raíces de la pintura renacentista deben buscarse en el arte del GIO1TO, el gran maestro del siglo XIV. La pintura del Quattrocento (siglo XV) se diferencia claramente de la gótica. El retablo desaparece y con él la subordinación del tema a un conjunto; cada cuadro es un mundo en sí, sin conexión con un ámbito exterior. Sin dejar de tener una presencia constante el tema religioso se trata. con frecuencia, como tema profano. El paisaje, la belleza idealizada de los desnudos, el volumen de las formas y el sentido espacial, son las dimensiones cardinales de la pintura renacentista, y cada una de ellas supone una larga lucha para su dominio.
En el siglo XV el dibujo es un elemento capital que a veces traduce el talante del pintor, sereno (FRAY ANGÉLICO) o nervioso (Boticelli); del imperio de la línea se desprende en contornos nítidos, la percepción no presenta ninguna dificultad. Esta prepotencia dibujística deriva en una apariencia plana de las formas; la pintura es un arte de dos dimensiones y cada elemento -una silueta humana, un árbol- lo corrobora.
La luz se maneja con creciente perfección, pero en general sirve para resaltar los planos. En contraste con las formas planas el pintor del siglo XV está obsesionado por la captación de la profundidad, obsesión que se resume en una famosa frase de Paolo Ucello, quien consideraba la perspectiva como la manifestación de la belleza. El paisaje se cultiva con pasión, carece del detallismo minucioso al que lo someten los primitivos de Flandes, pero sirve con sus praderas primaverales para obtener efectos de profundidad y encuadrar las figuras. La composición del siglo XV es complicada; no es infrecuente introducir diversas escenas en un solo cuadro, o varias figuras principales.


Evolución de la pintura en el siglo XVI


En un siglo la evolución de la pintura es notable. En el siglo XVI el color se maneja de un modo más suelto y en consecuencia pierde su imperio el dibujo y el contorno. Las formas, con el claroscuro de sombras y luces, adquieren un aspecto redondeado en detrimento de su apariencia plana; para conseguir el volumen el artista utiliza múltiples recursos, aparte de los sombreados, por ejemplo el brazo delante del busto en los retratos, lo que empuja el cuerpo hacia atrás, así La Gioconda. La luz adquiere una importancia nueva y con ella las sombras, casi ausentes de cuadros del siglo anterior. Se ha extinguido la obsesión por la perspectiva, y sin embargo las escenas adquieren una profundidad que ahora parece natural, no algo conseguido tras un esfuerzo. El paisaje se enriquece en vibraciones lumínicas y ya no siempre es la primavera y las praderas floridas el encuadre de las figuras; los fondos neblinos las rocas, los crepúsculos, prestan matices románticos a las escenas. La composición es clara, con frecuencia triangular (las líneas de las figuras pueden encerrarse en triángulo), las figuras se relacionan con las miradas y con las manos, cada cuadro representa una sola escena o destaca la acción y la figura principal.
La pintura renacentista entró en España lentamente, a pesar de los contactos con Italia, debido a la importancia de la influencia de la pintura flamenca e incluso de la pintura gótica.
Se utilizó el óleo, sobre todo en tabla, sólo cuando se realicen composiciones de gran tamaño se recurre al lienzo. El fresco fue poco utilizado y la más de las veces por artistas italianos.
Es una pintura eminentemente religiosa, católica, trentina, que busca la devoción del espectador. No existió excesiva preocupación por la belleza ideal ni por los temas mitológicos. Es una pintura que busca más el realismo.