PINTURA ROMÁNICA
 
CRIPTA DE SAN ISIDORO DE LEÓN. SIGLO XII.
 

 

• La pintura esta supeditada al marco arquitectónico de la iglesia.
• La técnica fundamental es la pintura mural al fresco, aunque también se realizan obras al temple sobre tabla y miniaturas.
• Desde el punto de vista compositivo se observan una serie de reglas:
o Ley de adaptación al marco arquitectónico, que obliga a las figuras a tomar posiciones forzadas para ocupar espacios como tímpanos, ábsides, etc.
o Ley del esquema interior, por el que se colocan las figuran siguiendo una rígida distribución geométrica.
o Horror vacui
• El espacio está intelectualizado, no es visible, sólo se intuye a través de perspectivas como la teológica o la jerárquica.
• También se intelectualizan las figuras y la luz; la aplicación de tintas planas enmarca este estilo en un antinaturalismo de fuerte expresividad, que tiene como objetivo final un afán de trascendencia.

Iconografía:
• La iglesia es el marco de dicha representación y tiene su propio simbolismo, la nave es el mundo terrenal, el crucero es la zona de transición y el ábside –lugar de las pintura- es el mundo celestial de la divinidad. Representaciones:
• La divinidad, el dios padre suele representarse con una mano bendiciendo o un ojo. El espíritu santo como una paloma, aunque tanto el concepto como el icono son de aparición más tardía. El fundamental es el Cristo Pantocrator, maduro y con barba, enmarcado en la almendra mística y juzgando.
• La virgen, de tradición bizantina. Esencialmente la virgen-trono (kyriotisa) y la virgen intercesora, ofreciendo una fruta al niño (theotokos).
• Los ángeles.
• El Apocalipsis: El psicostasis o Juicio Final, el tetramorfos (los cuatro evangelistas y sus animales alegóricos), los 24 ancianos y el Cristo-Juez.
• Los símbolos: el Jerusalem celestial, el alfa y el omega, el árbol de la vida, etc.
• La vida de Cristo
• El antiguo testamento
• La leyenda dorada o vidas de santos
• El bestiario medieval

Características estilísticas


Planitud. No interesa la perspectiva, porque lo que se busca es trascender el espacio real, inmediato, para trasladar al espectador a un universo simbólico, abstracto.
Adaptación al marco arquitectónico, que condiciona las forams de los seres y de las cosas. Las figuras se achatan o se alargan, se retuercen o se estiran para adaptarse al marco arquitectónico en el que se disponen
Ausencia de naturalismo. La búsqueda de ese mundo ideal, simbólico, obliga a figuras predominantemente geométricas.
Las figuras divinas carecen de toda expresividad. En cambio, sí serán muy expresivas las figuras que representen o simbolicen el pecado y el demonio. Se tratará siempre de un estética de lo feo. El pecado adopta una forma repelente, buscando el rechazo de los fieles hacia él. lo mismo sucede en las representaciones del demonio, siempre ridiculizado, para que los fieles se convenzan de que es una estupidez servirles. Lo feo se pone al servicio de lo malo, de igual suerte que la belleza y majestuoso es atributo de Dios.
Las figuras humanas no tienen un estudio cuidado. Son desproporcionadas y carecen de análisis anatómicos. El cuerpo aparece oculto por unos vestidos, cuyos pliegues, en un primer momento, son muy geométricos.
Tradicionalmente se ha dicho que la escultura y pintura románica tenían una función docente, destinada a un público analfabeto, al que había que enseñar las verdades del cristianismo a través de las figuras y los sermones. Sin embargo, considerar el románico como un arte preferentemente docente destinado a un auditorio numeroso es desconocerlo. No hay duda de que muchas veces se hizo con esa intención, especialmente en las iglesias catedralicias. Pero una buena parte, la mayor, está destinada a la visión e intelección de los clérigos, los únicos con el conocimiento religioso y simbólico suficiente para poder interpretarlos.


Ubicación temporal


Casi todos los ejemplos de pintura románica se concentran en el siglo XII. Al igual que en el caso de la escultura, la pintura recupera ahora la importancia que había tenido en la Antigüedad y que había perdido desde el siglo V, salvo casos excepcionales (San Julián de los Prados). También como la escultura, la pintura estará subordinada a la arquitectura, pero, en este caso, se encontrará en el interior. Los mejores ejemplos los encontramos en las iglesias del valle del Boi, San Clemente y Santa María (Tahull, Lérida), la cripta de San Isidoro de León y San Baudelio (Berlanga del Duero, Soria).
Los precedentes más claros de la pintura románica, tanto en temática como en características estilísticas, se encuentran en la miniatura desarrollada en el periodo mozárabe , miniatura que se seguirá haciendo en esta época, pero será muy importante la influencia francesa y la bizantina ( ésta a través de Italia ) . La importancia del dibujo, de la silueta, así como el hieratismo de las figuras, tienen una clara relación con el mosaico bizantino, si bien pasando por un proceso de vitalización en el sur de Italia. Los pliegues paralelos, los ojos desorbitados son claros indicios de la presencia de la miniatura mozárabe .
No conocemos el nombre de ningún pintor, por lo que se les denomina con el apelativo de Maestro de ... y el nombre de la iglesia en que se hallan sus pinturas. Estos pintores debieron llevar una vida de carácter más ambulante que la de los arquitectos, ya que no necesitaban un gran equipo y su trabajo exigía menos tiempo.
La existencia de patrones o programas, a los que se tiene que atener el artista, confieren a esta pintura una gran unidad de estilo. Esos patrones o directrices dadas a los pintores, completan el programa general de las iglesias, complementando a la decoración escultórica.


Características estilísticas


La pintura románica está sometida a un gran proceso de abstracción. Las figuras destacan por la geometrización de sus formas, con el fin de separar su carácter divino, trascendente, de las figuras humanas reales, visibles y comprensibles para cualquier fiel.
Ese proceso de abstracción también afecta a los fondos. Son fondos neutros, dispuestos en franjas horizontales de color ( como en los Beatos ) , con el fin de eliminar cualquier paisaje o arquitectura que haga descender a las figuras divinas de su posición superior. Lógicamente, cualquier intento de perspectiva está ausente en estas composiciones.
Los rostros, acorde con ese proceso de abstracción, son expresivos en cuanto a su seriedad, solemnidad, hieratismo. El rostro del Creador transmite superioridad, majestuosidad e, incluso, temor.
Los colores son planos. No se utiliza la gradación de tonos para dar sensación de volumen. Sólo encontramos ciertos intentos de modelado en los rostros y las manos. Además, esos colores no son naturales, tienen un claro sentido simbólico ( en línea, por tanto, con esa tendencia a la abstracción ) .
Primacía total del dibujo, de la línea. Son figuras de trazo muy seguro, en las que la línea delimita perfectamente los espacios con colores diferentes y las siluetas de los personajes. La primacía de la línea y la planitud de los colores, generan figuras sin volumen.
Son escasas las escenas. Las figuras se disponen de forma individual. En la pintura sobre tabla sí serán más frecuentes las escenas bíblicas o de vida de santos.
Técnica de la pintura al fresco
Desde un punto de vista estrictamente técnico, estas pinturas no son frescos. Los murales románicos suelen ser obras de técnica mixta, en los que se combinn el fresco, el temple y los pigmentos disueltos en un medio graso, probablemente aceite, cola, goma o clara de huevo.
La preparación del muro para este tipo de pintura exigía dos materiales : cal y arena, mezclados convenientemente ( dos volúmenes de arena por uno de cal ) . Obtenida la mezcla, se formaba una argamasa con agua que, después de reposar unos días, se extendía sobre el muro. En el momento de pintar, la primera capa se recubría con una imprimación de la misma especie, si bien en este caso la arena debía ser más fina y la cal menos viva.
Sólo se podía pintar cuando el enlucido estaba fresco. Ello exigía un proceso muy rápido que se subsanaba preparando tan solo aquella parte del mural que podía ser pintada en un día.
En el proceso de pintura, primero se extendía un color de base, generalmente claro. Sobre éste, con trazos negros o en ocre rojo, se dibujaban las líneas fundamentales de las figuras y de los motivos decorativos. El acabado se realizaba a continuación, actuando desde los motivos generales al detalle ( carnes y pliegues ) .
Los colores utilizados por los pintores eran habitualmente producto de las tierras naturales del lugar : ellos mismos los molían, los mezclaban con agua, los molían de nuevo y los guardaban húmedos para uqe pudieran ser usados en el momento oportuno. La paleta románica es necesariamente brillante y luminosa. Juega con el principio de oposición cromática : la armonía que se produce a través de pares de colores : el amarillo exige la presencia del tono diametral, el azul, el rojo la del verde ...


Pintura sobre tabla


Está ejecutada sobre madera
Los artistas probablemente fueran los mismos que trabajan en la pintura mural. Tradicionalmente, se ha venido hablando de la existencia de talleres sedentarios (Vic, Urgell), pero últimamente, al relacionarlos con los pintores murales, se apuesta por su carácter ambulante.
Su ubicación era los frontales o antipendios de los altares. El altar era por lo común una simple losa rectangular de piedra, sostenida por un pilar central o por pilares laterales, y recubierta por un frontal o también por los laterales. En las comunidades que disfrutaban de una economía desahogada, esas piezas de altar se realizaban en mármol o eran talladas en madera y recubiertas con metales, incluso plata y oro. En las comunidades con escaso poder económico, tales tablas dispuestas ante el altar, estaban simplemente pintadas. Esos frontales habían sido, pues, en ocasiones, auténticas joyas de orfebrería, pero su carestía económica obligó a utilizar más frecuentemente la pintura como técnica decorativa. Por evolución de estos frontales nacerán posteriormente los retablos ( detrás y por encima del altar ) .
En cuanto a los temas, suele haber un tema central, que puede ser el Pantocrator, la Virgen o la figura de un santo, y en los laterales, en varios registros, se disponen escenas de la vida del personaje central.
Técnicamente, esta pintura está realizada al temple de huevo, aplicándose una vez aparejada la tabla con yeso.